Indagamos sobre recursos, acceso a la información, oportunidades de obtener puestos de responsabilidad eclesiástica, mayor visibilidad sobre la obra, etc, si la tarea se lleva a cabo en el Interior
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La gran urbe central y su circundante conurbano se han convertido en un gigante social, demográfico y político, a cuyo compás se mueve el resto del país. Algunas provincias han logrado aumentar su nivel de importancia a través de nuevas explotaciones de recursos (litio, minería, petroleo—gas en Vaca Muerta, etc) pero esa unidad que se identifica con el título de “Buenos Aires” no abandona su centralidad y sigue marcando el rumbo, ya que en esa geografía pareciera que está todo.
¿Esto también rige para el trabajo pastoral?; esta labor por rescatar almas ¿corre con desventajas si se lleva a cabo más allá de las fronteras de Bs As?
Para tener una idea al respecto, entrevistamos a media docena de pastores de las provincias, sin ánimo de dar la respuesta exacta, solo queremos compartir sus vivencias, opiniones y especialmente, sentimientos. Tal vez otros pastores y pastoras del interior difieran o tengan experiencias distintas, pero estos testimonios son valederos, merecen ser conocidos.
A partir de dos preguntas que actúan como disparadores, ellos comparten su mirada.

a) Pr/Pra, no en lo espiritual, sino en las posibilidades ministeriales, ¿es lo mismo pastorear en su ciudad y provincia que en Buenos Aires, CABA y GBA? Con respecto a la información, a los recursos, a los contactos, a las disponibilidades de difusión, a las posibilidades económicas de los congregantes, etc.
b) Pr/Pra, ¿considera que tiene las mismas posibilidades usted en su ciudad y provincia que un pastor de Bue-nos Aires, para integrar los órganos institucionales más representativos que van guiando a la iglesia evangélica?

Desde Santa Fe, el Pr David Sensini nos brinda sus reflexiones: “Creo que la pasión por servir a Dios y el llamado ministerial son los mismos en cualquier lugar del país. Sin embargo, es una realidad que quienes servimos en el interior muchas veces desarrollamos nuestro ministerio con mayores desafíos en cuanto al acceso a recursos, difusión, contactos y oportunidades de capacitación. El interior tiene enormes fortalezas: iglesias muy comprometidas con sus comunidades, un fuerte trabajo social y una cercanía muy grande con la gente. Pero también es cierto que muchas veces las distancias geográficas y la centralización hacen que el esfuerzo para alcanzar visibilidad o participar en determinados espacios sea mayor. Aun así, creo que Dios está levantando una Iglesia fuerte en cada provincia, con ministerios que están impactando profundamente sus ciudades y regiones”.
Respecto a la inserción pastoral en los órganos rectores, el Pr Sensini expresa: “Pienso que todavía tenemos el desafío de seguir fortaleciendo una representación verdade-ramente federal. Argentina posee una enorme riqueza ministerial en cada una de sus provincias. Hay pastores y líderes con décadas de trabajo, experiencia y un profundo conocimiento de las realidades locales que pueden aportar muchísimo a los espacios de conducción. Creo que la Iglesia se enriquece cuando todas las voces son escuchadas y cuando cada región puede contribuir desde su experiencia”.
Finalmente: “Estamos viviendo un tiempo muy especial para la Iglesia en Argentina. Cada vez vemos un mayor reconocimiento al trabajo que las iglesias realizan en el acompañamiento de familias, la prevención de adicciones, la asistencia en contextos de vulnerabilidad y la construcción de esperanza en nuestras comunidades. Creo que este es el momento de seguir trabajando en unidad, dejando de lado las diferencias secundarias y fortaleciendo los vínculos entre las iglesias de todo el país” —nos exhorta el pastor Sensini.
En este viaje federal emprendido por Rhema, ahora viajamos al sur, a Río Turbio (12.000 almas), Santa Cruz, para encontrar la palabra del Pr Moisés Paillán, quien ya desde el inicio remarca una diferencia: “No es lo mismo ser pastor en el sur que en cualquier otro lugar del país . Hasta en el norte se puede recibir más a través de los ministerios, supongo que es porque hay más necesidades y también el tema de las distancias es muy marcado. Un ejemplo básico es que cuando queremos realizar un evento tipo Congreso o Concierto con invitados de alta gama, lo que sale traerlos en avión es mucho. En el centro y norte del país las distancias son más cortas y se puede realizar mucho más. Tampoco pueden llegar autoridades pastorales por lo mismo, pero ellas sí se mueven más en el centro y norte del país. Podría citar más ejemplos pero está sería una realidad. En nuestra ciudad tenemos pastores ahora ancianos (entre ellos mis padres José y Alba Paillán) quienes siempre tuvieron la visión de ayudar y darle hasta abrigo a personas en situación de calle. Hoy nos toca a mí y a mi esposa que lo seguimos haciendo: muchos vienen de otros lugares a trabajar y al llegar aquí no tienen nada. Deben saber que aquí, las posibilidades de conseguir ayuda para la iglesia en estos tiempos, es mínima. Quizás por el cambio de gobierno pero antes tampoco fue de gran manera. Siempre se trabajó con los municipios y en algún momento se recibe ayuda o subsidios, también del gobierno provincial. En lo personal no soy de involucrarme de manera directa con el gobierno pero destaco que juntos se puede trabajar ”.
Pr Paillán, ¿desea añadir algo más?
“Solo agregar que el servicio a Dios lo hacemos porque recibimos un llamado de parte de Él, quien se encarga de ayudarnos para seguir trabajando en su obra, mostrando así el amor de Dios para con todos. En el Centro Cristiano Refugio de Río Turbio se ha ayudado, se ayuda y se ayudará siempre que podamos hacerlo”.
Del sur ahora viajamos al calor y color rojo de la tierra misionera, donde el Pr Hugo Nuñez, nos hace su aporte:
“Desde mi experiencia pastoral en el interior del país, considero que existen diferencias objetivas. En lo espiritual, el Señor obra con el mismo poder en cualquier lugar; el Evangelio no depende de la ubicación geográfica. Sin embargo, en el plano ministerial sí existen desigualdades en cuanto al acceso a recursos, editoriales, eventos de capacitación, redes ministeriales, medios de comunicación, posibilidades de difusión y financiamiento de proyectos. En el interior, muchas veces las distancias, los costos de traslado y la menor concentración de instituciones hacen que el desarrollo ministerial requiera un esfuerzo adicional. También las posibilidades económicas de muchos congregantes suelen ser más limitadas, lo que impacta en la sostenibilidad de diversas iniciativas. Aun así, estas diferencias no deben entenderse como un obstáculo insuperable, sino como una realidad que desafía a desarrollar ministerios contextualizados, creativos y profundamente comprometidos con la obra de Dios en cada región.
Con respecto a incorporarse a los órganos institucionales más fundamentales, entiendo que, en la práctica, las posibilidades no son las mismas. La mayor parte de los espacios de representación nacional se encuentran concentrados en Buenos Aires, lo que naturalmente facilita la participación de quienes residen allí. Para quienes servimos en el interior, la distancia geográfica, el tiempo de viaje y los costos económicos representan una dificultad adicional”.
Pr Nuñez, ¿desea expresar un aporte más? Lo leemos
“Quisiera destacar que hoy la tecnología ha reducido muchas de las barreras históricas, permitiendo una mayor comunicación, formación y cooperación entre iglesias de todo el país. Sin embargo, aún queda camino por recorrer para fortalecer una visión verdaderamente federal, donde las iglesias del interior no solo sean acompañadas, sino también escuchadas y consideradas en la construcción de los espacios nacionales.
Estoy convencido de que la riqueza de la iglesia evangélica argentina reside pre-cisamente en su diversidad. Cuando cada región aporta sus dones, experiencias y perspectivas, toda la Iglesia resulta fortalecida y mejor preparada para cumplir la misión que Cristo le ha encomendado. Creo que sería muy valioso seguir promoviendo una representación verdaderamente federal, donde las distintas regiones del país tengan una participación más amplia en los espacios de diálogo, decisión y servicio institucional. La diversidad de experiencias que aporta el interior puede enriquecer significativamente la vida de la iglesia evangélica argentina”.
El viaje continúa hasta la provincia de La Pampa, a la localidad de Gral. Pico, donde pastorea el siervo Pedro Oyola, del Ministerio Apostólico Beraca e integrante del Consejo Pastoral de Gral Pico, que de esta manera brinda sus consideraciones sobre el planteo inicial:
“Según se dice `Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires´, sí, hay una diferencia; no en lo espiritual, si no en que nos cuesta muchísimo, por ejemplo, en legalizar a la iglesia cristiana evangélica acá desde el interior. Pero tenemos que agradecer a Dios porque a través de un decreto del Sr Gobernador de La Pampa, muchas iglesias tuvieron el privilegio de ser inscriptas y, a su vez, darles un Registro provincial. En lo personal, doy gracias a Dios porque con mi esposa y mi familia somos fundadores del ministerio y estamos agradecidos, porque a través de 40 años de pastorado, Dios ha sido fiel. Entonces, la diferencia de pastorear en el interior sí claro que está, cuesta un poquito más, pero con más tranquilidad. A mi me toca pastorear aquí en la ciudad y tenemos todo a nuestro alcance… Con respecto a la congregación por ahí también hay alguna diferencia. Pero gracias a Dios, nosotros, siempre que podamos justamente llevar a cabo esta asignación, podemos decir que Dios responde tanto en el interior como en Capital Federal.
Con respecto a las posibilidades de integrar instituciones, como pastor del interior, forma parte de una decisión personal, de estar informado, de por ahí considerar que hay mucha gente que comparte cosas importantes si hablamos de no encerrarnos en nuestra propia opinión. Nosotros hablamos de `un solo pueblo´ justamente de la Iglesia de Jesucristo y me parece que la iglesia cristiana evangélica, en la Argentina, en estos últimos tiempos ha tenido un crecimiento —por estadísticas— muy grande. Antes no se la tenía en cuenta y ahora, gracias a estas instituciones que han llevado el testimonio de nuestro Señor Jesucristo ha hecho que esto cambie. A mí me parece, reitero, que es decisión del pastor del interior, integrar… Hay diferentes posibilidades, claro que sí”.
Pr Oyola, ¿desea completar su testimonio?
“Damos gracias a Dios porque la Iglesia de Jesucristo se está cumpliendo en gran parte de la Argentina y oramos a Dios para que, por ejemplo, haya esta clase de medios, para que la opinión del pastor evangélico que está en el interior, se conozca” —concluye el Pr Oyola.
La inquietud planteada a la pastoral, ahora nos traslada de la llanura pampeana a la altura de 1260 m sobre el nivel del mar, a San Salvador de Jujuy, territorio donde desde hace más de 30 años se desenvuelve el Pr Lisardo Ruano (su esposa: Hilda Guastella), de la Iglesia Cristiana Evangélica Salta 950. Él nos transmite su percepción, con estos conceptos:
“Es necesario considerar que es muy diferente la idiosincrasia de nuestra gente a la de CABA, como también el nivel económico. Uno de los problemas que enfrentamos quienes estamos al frente de la grey —debido a la distancia de las grandes urbes— es la posibilidad de capacitación para tan importante trabajo, ya que los maestros de la Palabra por lo general se encuentran allí, o si vienen del extranjero dictan sus conferencias por lo general en Buenos Aires. Esta situación hace que seamos autodidactas en la mayoría de los casos, alimentándonos a través de libros de texto que llegan a nuestras pocas librerías cristianas. Con mucho esfuerzo económico logramos traer a quienes nos instruyen para el pastorado. Damos gracias al Señor que debido a la pandemia de 2020 se abrió la posibilidad de tener al alcance cursos online; asimismo, nos vimos obligados a invertir en recursos electrónicos para difundir el evangelio a localidades distantes. En cuanto al segundo punto debo expresar la misma dificultad que lo mencionado anteriormente. En mi caso en particular, como miembro de la Fundación que custodia los inmuebles de la mayoría de las iglesias conocidas como Asambleas de Hermanos Libres, me resulta oneroso cada vez que tengo que viajar a la Ciudad de Buenos Aires para una reunión de dicha comisión. Lo mismo ocurre a los pastores que desean asistir a Congresos o Retiros. Demás está aclarar que en el caso de las llamadas Asambleas de Hermanos, quienes nos desempeñamos al frente de las congregaciones, no recibimos ningún salario” —así describe su entorno pastoral jujeño el Pr Ruano.
Como testimonio final, nos recorremos simbólicamente 3200 km y nos ubicamos en Tierra del Fuego, donde está la iglesia bautista Hay vida en Jesús, donde su líder, el Pr Héctor Pauli se aviene gustosamente a contestar los interrogantes planteados: “Yo personalmente no noto una gran diferencia. Básicamente, la diferencia está en la distancia que hace más difícil la conexión o la generación de contactos para invitar pastores a la congregación local, o para asistir a eventos que se organizan en congregaciones de Buenos Aires. En cuanto a las posibilidades económicas de los congregantes, creo que cuando Dios nos llama a pastorear en una ciudad determinada, Dios también se encarga de proveer los recursos necesarios para desarrollar la visión que Él nos dio”.
Y con respecto a las posibilidades de integrar organizaciones evangélicas institucionales, pastor?
“Considero que se tienen las mismas posibilidades. Pero depende más del enfoque del pastor, si quiere o no formar parte, qué preponderancia ministerial quiere darle a la participación en esos órganos institucionales. Y añado: desde mi punto de vista, el concepto que `Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires´, es más bien cultural. No tiene, a mi entender, implicancias en el desarrollo del ministerio pastoral en el interior. En mi opinión, creo que cuando un pastor responde al llamado de Dios, Él se encarga de proveer los recursos necesarios para cumplir con el propósito asignado, sin importar el lugar donde uno esté ” —concluye el Pr Pauli.
Si Ud es Pr en el interior y quiere expresarse en el próximo Nº de Rhema, envíenos su testimonio al 11 5011 5813. ¡DLB!—